La cooperación intermunicipal en México sigue siendo un reto de grandes dimensiones. Algunos pensarían que no lo hacen porque en apariencias superfluas no lo necesitan, pero quizás hay motivos de fondo que no se ven a simple vista, que escapan de la imagen pública o que se ocultan simplemente para no demostrar debilidad institucional.
Además, la intermunicipalidad, como figura de administración, no compromete la autonomía municipal, optimiza recursos humanos y económicos, utiliza una metodología de administración asociativa, y les permite a los gobiernos municipales una visión de planeación de mediano y largo plazo.
Los motivos pueden ser muchos, desde los políticos, los institucionales, los sociales y hasta motivos de índole personal de quienes toman decisiones. Como veremos a continuación, hay barreras e incentivos que impactan en la probabilidad de asociarse.
La intermunicipalidad es finalmente un mecanismo voluntario de cooperación con fundamente legal, representa en términos generales una alternativa a las formas tradicionales de financiamiento para la provisión de bienes y servicios públicos, porque se cae en el entendido de que puede haber importantes ahorros en costos en la prestación de servicios (Rodríguez & Tuirán, 2006).
Pero también es cierto que, algunos aspectos como la heterogeneidad de los municipios en términos económicos, sociales y de capacidades institucionales, influye en la capacidad de ceder y delegar responsabilidades a un organismo creado conjuntamente; se tiene una percepción de que ceder una función o responsabilidad debilita la gestión municipal (Rodríguez & Tuirán, 2006).
Es por esto mismo que la voluntad es el primer obstáculo, pero también el primer paso en la resolución de problemas compartidos, pensemos específicamente en la voluntad política entre dos gobiernos de diferentes partidos políticos que padecen la misma problemática, y pongamos de supuesto el destino final de la recolección de residuos sólidos.
Esta función es una responsabilidad constitucional de los gobiernos locales, están obligados a encontrar soluciones que les permitan cumplir a cabalidad dicha encomienda, y no puede haber aspiración política más grande y noble que la de solucionar los problemas del presente a pesar de las diferencias políticas y/o partidistas que haya entre dos gobiernos del mismo nivel, de la misma entidad y quizás con los mismos objetivos.
Se debe de pensar en alternativas funcionales de mediano y
largo, de impacto temporal y hasta de reconocimiento regional por su contribución
en la disminución de externalidades negativas de la zona, siguiendo muestro
ejemplo, quizás una plant
a de reciclaje logré motivar a otros gobiernos a responsabilizarse
de un problema que no solo les afecta a ellos, sino que se trata de un tema con
alcances estatales, nacionales y mundiales.
Por otro parte, el tamaño de los municipios menciona Rodríguez & Tuirán (2006), no es un factor decisivo que determine la asociación, los verdaderos obstaculos son los que se enumeran en la siguiente tabla y de los cuales hablaremos más adelante:
Referencias
Rodríguez, E. O., & Tuirán, R. (2006). “La cooperación intermunicipal en México. Barreras e incentivos en la probabilidad de cooperar. En A. Centro de Investigación y Docencia Económicas, Gestión y política pública (págs. 393-409). México: CIDE. Obtenido de https://www.researchgate.net/publication/235626388_La_cooperacion_intermunicipal_en_Mexico_Barreras_e_incentivos_en_la_probabilidad_de_cooperar

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