jueves, 28 de enero de 2021

Asociacionismo municipal. El caso de Puerto Vallarta

            México es un país de contrastes, y esto es más claro aún al hablar de municipios. En el país existen 2,469 municipios (INEGI, 2021), entre los cuales se encuentran algunos que poseen más ingresos que muchos gobiernos estatales, pero también hay otros en los que la marginación ha prevalecido por siglos. 

 

En este contexto, la intermunicipalidad, además de convertirse en la base de un nuevo modelo de relaciones intergubernamentales, también responde a una utilidad muy concreta, ya que representa una alternativa para solucionar muchos de los problemas de gestión a los que se enfrentan cotidianamente tanto gobiernos locales rurales como metropolitanos (Carrera, 2005). 


En la zona metropolitana de Puerto Vallarta, Jalisco se localiza en el Océano Pacífico: en la Bahía de Banderas y se integra por los municipios de Puerto Vallarta, Jalisco y Bahía de Banderas, Nayarit. El dinamismo económico de Puerto Vallarta se extendió al municipio nayarita de Bahía de Balderas, conformando así una zona metropolitana de carácter interestatal, la cual tiene como vocación económica al turismo de sol y playa (Cárdenas, E., & Arellano, A. 2016). 




En esta zona metropolitana se han hecho algunos esfuerzos para lograr una coordinación metropolitana más eficaz, éstos iniciaron a finales de la década de 1970, cuando el entonces presidente de México José López Portillo decretó la conformación de la Comisión de Conurbación de la Desembocadura del Río Ameca. Con ello se pretendía prever y adelantarse a los problemas que pudieran surgir en los años siguientes ocasionados por el acelerado crecimiento de la Ciudad de Puerto Vallarta (Munguía, 1997, pp. 211). 


No obstante, como ya se indicó, en dicho decreto no se señalaron los recursos financieros para cumplir con el objeto estipulado ni un marco legal que lo acompañará (Cárdenas, E., & Arellano, A. 2016).


El acceso para la obtención y ejercicio de los fondos metropolitanos se encuentra en una etapa incipiente, pues en los últimos cinco años esta área urbana ha recibido más de 219 millones, los cuales se han invertido en la edificación de obras viales en el puente sobre el río Ameca “confederaciones” vía alterna que permitirá contar con un segundo paso entre el estado de Jalisco hacia el estado de Nayarit y viceversa y los acceso viales al puente (Cárdenas, E., & Arellano, A. 2016).

 

La población más desprotegida de esta urbe no ha sido beneficiada, aunque en el estudio que realizan la Secretaría de Gobernación y el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal califican al municipio, Bahía de Banderas, como un caso exitoso del aprovechamiento de los fondos metropolitanos (SEGOB-INAFED, 2010, pp. 86). 

 

La edificación de infraestructura en las ciudades turísticas de sol y playa se tiende a favorecer las zonas que son exclusivas para el turista. Esto reafirma la segregación sociespacial que se vive en estos territorios (Cárdenas, E., & Arellano, A. 2016).


Referencias:

Cárdenas, E., & Arellano, A. (2016). Los Fondos Metropolitanos en tres áreas urbanas: Guadalajara, Ocotlán y Puerto Vallarta. Universidad Autónoma del Estado de México. 


Carrera. (2005). La intermunicipalización en México: una estrategia para el desarrollo de relaciones intergubernamenales más equilibradas. X congreso Internacional del CLAD sobre la reforma del Estado y de la Administración Pública. 


México. (2021). Catálogo Único de Claves de Áreas Geoestadísticas Estatales, Municipales y Localidades. INEGI. https://www.inegi.org.mx/app/ageeml/



Algunas fórmulas de colaboración municipal

        Ya observamos las dificultades, barrera u obstáculos para que los municipios se asocien, son muchas y muy variadas, por lo tanto, no hay una fórmula única que logre generalizar un modelo de asociacionismo aplicable a cualquier situación, cada modelo de asociación y cada intervención debe de adaptarse al contexto particular en el que suceden los hechos.

Lo anterior le exige a cada gobierno local preguntarse ¿Qué función o funciones son objeto de colaboración? Y en caso de haya un acuerdo sobre qué función, quién se supone que debería prestar el servicio, además, hay que observar algunos aspectos claves en el éxito colaborativo y estas son: de qué manera se va a ejecutar, cuál va a ser el costo y cuál va a ser la fuente de financiamiento; pero también hay que tener en cuenta las consideraciones del orden jurídico y político; todo esto se debe de clarificar y detallar  (Cadaval & Caramés, 2006).

La clave está en señalar el reparto de competencias tanto a nivel jerárquico vertical como horizontal, es decir, podríamos quizás pensar en que la intermunicipalidad es un proceso de gestión municipal que va a tener repercusiones en más de un sector, por lo cual,  es conveniente revisar una serie de modelos de asociación que nos pueden dar luz sobre las posibilidades de cooperación municipal.

Cadaval & Caramés (2006), proponen 5 formas de asociación o modelos de intermunicipalidad:

   

1.-Las fundaciones o sociedades anónimas: funcionan bajo contratos de coordinación y están encuadrada en el derecho público, en términos de oferta o producción de bienes públicos locales, no aportan ventajas decisivas con respecto a las asociaciones intermunicipales y la fórmula más simple es el contrato de coordinación que implica el intercambio de información de un municipio a otro.

2.-Asociación municipal: tiene un objeto único o múltiple que obliga a los municipios a abandonar una parte de su soberanía de decisión y control sobre la oferta y gestión en la producción de un bien o servicio local, para delegarlo en una institución intermunicipal.

La asociación sustituye a los municipios miembros en el cumplimiento de una o varias funciones. La mayor parte de los países que utilizan este tipo de cooperación intermunicipal no la dotan de impuestos propios, pero su equilibrio presupuestario se mantiene gracias a las prestaciones o transferencias financieras que se realiza a los entes locales que integran a la asociación.

Una pequeña variante que presenta esta forma de organización es el Municipio-“madre”, que es donde una sola entidad local desempeña las tareas de un conjunto de ayuntamientos asociados. Este formato es frecuente en los casos en los que se asocian colectividades con desigualdad de condiciones, en donde una de ellas –entidad madre– es, desde algún punto de vista, superior a las demás.

3.-Cooperación asociativa:

Si bien podríamos integrar esta propuesta al de asociación municipal, su importancia destaca por una serie de elementos que la caracterizan porque puede haber:

Con finalidad única: en donde la principal característica es que su constitución se realiza para la ejecución de una sola tarea.

Con finalidad múltiple: que es aquel en donde el nuevo ente tiene encomendadas varias funciones y es donde estaríamos hablando de una asociación con finalidad múltiple.

De esta manera, las colectividades locales abandonan una parte de su soberanía en la oferta y gestión de los bienes y servicios públicos objeto de la colaboración, para delegarla en la nueva institución intermunicipal, convirtiéndose ésta en la fórmula de participación más parecida a un modelo de club con membresía.

También puede ser:    

Directa: en la que los entes locales participan efectivamente en la producción de los bienes y/ o servicios;

Indirecta: en la que las entidades no producen los bienes públicos que proporcionan a la comunidad, aunque sí pueden intervenir en los procesos de toma de decisión.

4.-Los distritos se han concebido, generalmente, como una forma de asociación en la que las entidades no producen los bienes públicos que proporcionan a la comunidad, aunque sí pueden intervenir en los procesos de toma de decisión. Con un grado de independencia mayor al del área metropolitana, se les suele dotar de dos órganos administrativos: el consejo o poder legislativo y un poder ejecutivo, que bien podemos asociarse al antiguo modelo de gobierno del Distrito Federal hoy Ciudad de México.

5.-La fusión: tengamos en cuenta que por fusión se entiende la creación de una nueva colectividad local, que es resultado de la unión de dos o más jurisdicciones de nivel jerárquico semejante.

La fusión se presenta como un ejercicio difícil de considerar, si antes no se pasa por experiencias de aprendizaje de nivel intermedio.

Pero es finalmente la fusión se convierte en un ente que representa la expresión más fuerte de la voluntad de cooperación por parte de las diferentes colectividades territoriales, pero es muy difícil lograrlo, tiene que haber una voluntad enorme o grandes imprevistos que obliguen a modelos de cooperación municipal de este tipo.

Finalmente, es menester recordar que, no hay fórmulas universales que nos permitan utilizar siempre las mismas prácticas, los mismos modelos o las mismas recomendaciones factores, como el nivel de marginación desarrollo institucional, población cultura, financiamiento entre otros, vuelven a ser determinantes para decantar por una u otra propuesta de cooperación.

 

Referencias

Cadaval, M., & Caramés, L. (2006). Una aproximación a los modelos de intermunicipalidad. Urban Public Economics Review, 33-67. Obtenido de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=50400602

¿Qué les impide a los municipios asociarse?

        La cooperación intermunicipal en México sigue siendo un reto de grandes dimensiones. Algunos pensarían que no lo hacen porque en apariencias superfluas no lo necesitan, pero quizás hay motivos de fondo que no se ven a simple vista, que escapan de la imagen pública o que se ocultan simplemente para no demostrar debilidad institucional.

Además, la intermunicipalidad, como figura de administración, no compromete la autonomía municipal, optimiza recursos humanos y económicos, utiliza una metodología de administración asociativa, y les permite a los gobiernos municipales una visión de planeación de mediano y largo plazo.

Los motivos pueden ser muchos, desde los políticos, los institucionales, los sociales y hasta motivos de índole personal de quienes toman decisiones. Como veremos a continuación, hay barreras e incentivos que impactan en la probabilidad de asociarse.

La intermunicipalidad es finalmente un mecanismo voluntario de cooperación con fundamente legal, representa en términos generales una alternativa a las formas tradicionales de financiamiento para la provisión de bienes y servicios públicos, porque se cae en el entendido de que puede haber importantes ahorros en costos en la prestación de servicios (Rodríguez & Tuirán, 2006).

Pero también es cierto que, algunos aspectos como la heterogeneidad de los municipios en términos económicos, sociales y de capacidades institucionales, influye en la capacidad de ceder y delegar responsabilidades a un organismo creado conjuntamente; se tiene una percepción de que ceder una función o responsabilidad debilita la gestión municipal (Rodríguez & Tuirán, 2006).

Es por esto mismo que la voluntad es el primer obstáculo, pero también el primer paso en la resolución de problemas compartidos, pensemos específicamente en la voluntad política entre dos gobiernos de diferentes partidos políticos que padecen la misma problemática, y pongamos de supuesto el destino final de la recolección de residuos sólidos.

Esta función es una responsabilidad constitucional de los gobiernos locales, están obligados a encontrar soluciones que les permitan cumplir a cabalidad dicha encomienda, y no puede haber aspiración política más grande y noble que la de solucionar los problemas del presente a pesar de las diferencias políticas y/o partidistas que haya entre dos gobiernos del mismo nivel, de la misma entidad y quizás con los mismos objetivos.

Se debe de pensar en alternativas funcionales de mediano y largo, de impacto temporal y hasta de reconocimiento regional por su contribución en la disminución de externalidades negativas de la zona, siguiendo muestro ejemplo, quizás una plant
a de reciclaje logré motivar a otros gobiernos a responsabilizarse de un problema que no solo les afecta a ellos, sino que se trata de un tema con alcances estatales, nacionales y mundiales.

Por otro parte, el tamaño de los municipios menciona Rodríguez & Tuirán (2006), no es un factor decisivo que determine la asociación, los verdaderos obstaculos son los que se enumeran en la siguiente tabla y de los cuales hablaremos más adelante:


 

 

 Referencias

Rodríguez, E. O., & Tuirán, R. (2006). “La cooperación intermunicipal en México. Barreras e incentivos en la probabilidad de cooperar. En A. Centro de Investigación y Docencia Económicas, Gestión y política pública (págs. 393-409). México: CIDE. Obtenido de https://www.researchgate.net/publication/235626388_La_cooperacion_intermunicipal_en_Mexico_Barreras_e_incentivos_en_la_probabilidad_de_cooperar